* El autor es magister en Ciencia Política y Gobierno

RESULTADOS ELECTORALES

Los resultados electorales del 17 de junio de 2018  le dieron el triunfo al candidato Iván Duque, con más de diez millones de votos, apoyado por una coalición de partidos de derechas, en cabeza  del Centro Democrático, liderado por “El gran jefe” o “Eterno Presidente Álvaro Uribe Vélez”. Dichos partidos, sin ningún escrúpulo, activaron las maquinarias y el mercado electoral de compra-venta de votos. La anterior votación fue seguida de los más de ocho millones de votos del candidato del movimiento Colombia Humana: Gustavo Petro, en coalición con el Partido Verde, el Polo Democrático Alternativo, el Mais y sectores del liberalismo. Se produce una recomposición, por un lado, del bloque de la derecha con el reacomodo del Centro Democrático que pasa de ser partido de oposición a partido de gobierno y, por el otro, el avance significativo de las fuerzas alternativas y de izquierda, sin antecedentes en la historia política electoral.

La campaña electoral de La Colombia Humana rescata la plaza pública como espacio natural de la movilización y protesta popular; coloca en evidencia el poder comunicativo de las redes sociales, constituyéndose en formas alternativas a los grandes medios de comunicación de masas. La intensa concentración de ciudadanos y ciudadanas en todas las Urbes grandes e intermedias de Colombia en apoyo a un programa democrático por el cambio de las élites gobernantes y dominantes, fue la constante que atemorizó a los representantes del gran Capital y los partidos políticos del establecimiento, hasta el punto de correr, luego de la primera vuelta, a sumarse al candidato del Centro Democrático.

La derrota del voto en blanco y la inconsistencia de la supuesta opción de centro, demuestra que en esta coyuntura política concreta, las fuerzas políticas se alinearon a la izquierda o la derecha en el sentido programático. Los verdes y el Polo Democrático Alternativo, finalmente, superando muchos inconvenientes, cerraron filas con la Colombia Humana; el Fajardismo, sobretodo, en Antioquia, deslizó sus votos hacia el Centro Democrático. El mapa político actual señala el fortalecimiento de los movimientos alternativos liderados por Colombia Humana en ciertas regiones como Nariño, Cauca, Valle del cauca y Chocó, o sea el Pacífico Colombiano; en Putumayo y Vaupés se mantiene la Colombia Humana; en la región Caribe en varios departamentos y capitales como Cartagena y Barranquilla; sumado a lo anterior registramos la importancia estratégica de ganar en Bogotá. En Cúcuta afectó la crisis económica de Venezuela y la campaña contra Petro al asociarlo con Chávez y Maduro. En Antioquia y el eje cafetero no se pudo romper la hegemonía de la derecha.

Dada así las cosas, si bien es cierto que la coalición de derecha ganó la Presidencia de la República, la alta votación de los movimientos alternativos liderados por la Colombia Humana representa un logro significativo que no debe considerarse una derrota. Se aplaza el triunfo electoral y se gana dos curules, una en senado y la otra en cámara, el liderazgo de Petro y Ángela Robledo será clave en el nuevo esquema proporcionado por el Estatuto de la Oposición. Ya Petro anunció la convocatoria  a la movilización popular permanente para defender los Acuerdos de Paz y resistir a la embestida neoliberal en contra de los intereses populares.

GUERRA SUCIA Y ASESINATOS DE LÍDERES SOCIALES

El anterior  panorama está siendo afectado por los asesinatos sistemáticos de líderes sociales, defensores de derechos humanos, del territorio, de restitución de tierras y dirigentes de la Colombia Humana. Esta nueva ofensiva en el ciclo de violencia iniciado luego de la dejación de armas de la Farc, se manifiesta hoy en varias zonas del país en contra de los líderes y lideresas de los movimientos sociales y populares que apoyaron la campaña electoral de Colombia Humana, es la respuesta de la ultraderecha colombiana   al avance electoral de los sectores democráticos y de izquierda, semejante a las acciones de exterminio físico y político en contra de la “Unión Patriótica” y de “A luchar” en los años 80s e inicios de los 90s del siglo XX; a las acciones del mismo tenor en contra de “Marcha Patriótica” y  “El Congreso de los Pueblos” en el presente siglo XXI. La idea de ellos es no dejar florecer la esperanza de alternativas humanas, sociales y políticas de cambio en Colombia.

La responsabilidad del gobierno Santos y sus ministros es evidente por acción u omisión. Su Ministro de Defensa minimiza la gravedad del asunto declarando que los líderes sociales los están matando por “líos de falda” o “vínculos con las Organización criminal del Golfo” y otras especies que nos indica presunta complicidad o justificación de las matanzas. En relación con la última masacre del Cauca, los agentes del gobierno, la justificaron maliciosamente al comentar que dentro de las víctimas estaban dos personas disidentes de la exguerrilla de las Farc. Las medidas de protección a las personas amenazadas o no existen o son insuficientes, como manifiestan las víctimas: un chaleco, un escolta y un celular no garantizan la seguridad. La acción del Estado es reactiva ante asesinatos ejecutados, y no preventiva y de ofensiva para desarticular a las organizaciones criminales de delincuentes comunes y a los paramilitares. Estos últimos venían teniendo un bajo perfil, pero hoy resurgen, es decir, nunca desaparecieron.

RESISTENCIAS Y ALTERNATIVAS INMEDIATAS

Una política pública de Paz y Reconciliación debe desarrollar acciones de protección integral  a los líderes y lideresas sociales y sus comunidades. Hay que exigir a Santos y al nuevo gobierno que se inicia el 7 de agosto un Plan Integral de protección y autoprotección de las comunidades y la sociedad  en su conjunto, para impedir que siga el baño de sangre: ¡Basta Ya!, es hora de la movilización permanente en Colombia y en el exterior por la Vida, la Paz y la Desarticulación del Paramilitarismo y las Bandas Criminales. Es hora de desarrollar acciones desde la oposición en el frente diplomático: todos los organismos internacionales de derechos humanos deben colocar sus reflectores en Colombia para garantizar la vigencia de los mismos y el respeto de los Acuerdos de Paz. No debemos permitir que la ultraderecha y derecha colombianas sigan haciendo trizas los acuerdos, la JEP no debe ser desnaturalizada como lo pretende el Uribismo, debemos evitar la impunidad; La Comisión de la Verdad, recientemente instalada, no debe tener obstáculos en su labor. El Centro Democrático y sus aliados en el congreso intentan hegemonizar propuestas para hacer retroceder al país a la guerra, aunque ya somos víctimas de la guerra sucia del llamado posconflicto. Por eso nos preguntamos ¿Qué es peor: el remedio o la enfermedad?

A la hegemonía política y cultural de la coalición de derecha, de los Uribe, Ordoñez, Vivian Morales, Las iglesias del Mira, la Cabal, Lafaurie  y demás, se opondrá la alternativa contra-hegemónica  de los movimientos alternativos: indígenas, afrodescendientes, campesinos, ambientalistas, defensores del territorio, sindicatos, artistas, intelectuales y todos los de abajo. La disputa es ardua por ganar los espacios de ejercicios democráticos, la oposición parlamentaria en el marco del Estatuto de la Oposición debe hacer uso constante del derecho a réplica en combinación con la movilización y la protesta popular.

La agenda de los movimientos sociales y populares deberá centrarse en la resistencia al modelo económico extractivista y neoliberal, la defensa de las consultas populares por la transición energética. Debe impulsarse la coordinación de todas las expresiones de los movimientos sociales y agitar un programa de solicitudes al gobierno nacional en defensa de la Paz y las reformas democráticas que requiere el país. Tener en perspectiva la realización de un Paro Cívico Nacional y un plan de movilizaciones permanentes preparatorias, las del 7 de agosto deben ser multitudinarias en todo el país.

Por último, las corrientes y movimientos políticos democráticos y de izquierda debemos  propiciar entendimientos hacia la elecciones locales del 2019 de alcaldías, gobernaciones, concejos y asambleas. Hacer una confluencia con la Colombia Humana para consolidarnos en ciudades y regiones en donde la campaña electoral presidencial tuvo fortalezas.

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